Matías lo sabe. Sabe que cuando haya trepado hasta los 4.700 metros sobre el nivel del mar, y mire a su alrededor, esas montañas le inspirarán el alma. Por eso quiere hacerlo. Aunque la paciencia se le agote. Aunque los músculos le quemen. Aunque los pies le duelan. Aunque tenga que desafiar a la muerte. El está dispuesto a pagar el precio que valen las montañas que inspiran el alma.
Matías Haedo -39 años, corredor de carreras de aventuras- forma parte de un equipo tucumano que durante tres días ininterrumpidos competirá con otras decenas de grupos del país y de Latinoamérica en una maratón que arranca en Chile, atraviesa la cordillera de los Andes y culmina en nuestro país.
La competencia se denomina Marathon 506 K Extrema. Se trata de una carrerra pedestre de relevos. El recorrido total de la prueba, de 506,34 kilómetros, se divide en 12 relevos, que varían entre los 40 y 45 kilómetros cada uno. La largada se hará el jueves próximo en la ciudad chilena de La Serena, y la llegada será en San Juan. Los atletas efectuarán el cruce por el paso internacional de Agua Negra.
La altura máxima del paso, es de 4.722 metros sobre el nivel del mar (hasta donde llegará Matías, para comenzar luego el descenso). Las condiciones climáticas varían notablemente entre los diferentes lugares de esta ruta. En los valles cuyanos, por ejemplo, superan los 35 grados. Y en la cordillera descienden varios grados bajo cero. Estas características la convierten en una de las pruebas de fondo más exigentes del planeta.
“Parado en la cima de la cordillera, uno siente la infinidad, la grandeza y la patria”, dice Matías, que sabe de lo que habla porque el equipo del que forma parte va a efectuar este año su tercer cruce. El año pasado, acabaron primeros, y ahora van a defender la copa.
Matías recibirá la posta de manos de Luis Gálvez, quien ascenderá 1.000 metros para llegar hasta la altura de los 4.000 metros. Luis calcula que largará alrededor de las seis de la mañana, y que empleará al menos cuatro horas en culminar su recorrido. “Este es un deporte muy solitario. Por eso, correr en equipo y, además, obtener logros, es un condimento extra”, dice.
Sergio Acuña -director de una academia deportiva donde prepara alumnos para que corran carreras de aventura o maratones- agrega: “cada integrante sabe cuál es la responsabilidad que le cabe dentro del grupo. Tiene que terminar la posta como sea, porque sino todos quedan eliminados”.
El atleta trasplantado Juan Pablo Juárez -otro integrante del equipo- correrá con el objetivo de promocionar la donación de sangre y órganos, en especial de médula ósea, en honor a todos los que, como él, padecieron leucemia.
Tucumán Team está conformado, además, por Daniel Zelaya, Jonathan Wheeler, Héctor Rizzotti, Raúl Olea, Luis Ortiz, Agustina Abalsa, Pablo Drube, Raquel Huaita (este año, encargada de la prensa y difusión del grupo), Martín Córdoba, Marco Alfonso y Mario Retali, quien cumple el rol de capitán.
En general, a los corredores de aventura se les designaron los tramos más altos, y a los maratonistas les tocan los trayectos en las zonas llanas. Agustina -32 años, cardióloga y la única mujer del equipo que correrá el desafío- será la primera en largar. “Mi objetivo es llegar”, dice. Rizzotti coincide con la doctora. “La competencia está puesta en nosotros, no en los otros”, dice.
Mas allá de la fiebre del running, se extiende entre los tucumanos la pasión por las carreras de montaña, consideradas “de elite”. Al entrenamiento que exige el desafío físico se suma la posibilidad de recorrer impactantes y variados paisajes.
Además de estar muy bien entrenado para hacer cualesquiera de estas carreras, hay que estar equipado. A la hora de vestirse se debe contar con ropa técnica diseñada especialmente para estas actividades.
El equipo de atletas dará hoy una conferencia en el Hotel Francia, donde comentarán la estrategia que emplearán para defender la corona que obtuvieron en la edición anterior. Y cómo uno puede sentir cómo su fortaleza se acrecienta con cada paso.